Elogio del buen Haijin

La imagen fue tomada de aquí

Francisco Monterde García-Icazbalceta.

Es haijín sincero y cabal poeta:

Gayo romero, fiel peregrino

Que ama igual a la piedra y a la flor del camino.

El haijín es el poeta del haikai

Que, disociando el panorama, ve

El trazo sutil del pincel de Hokusai

Y el jocundo color de Hiroshigué.

En todo vierte su amor el haijín,

Sabiendo que del sol a la célula 

Y del ángel a la libélula

El alma universal no tiene fin.

Fuera de Asís si no fuera de Budha;

La esencia del Logos, el haijín lo sabe,

Duerme en la planta y en la piedra es muda,

Perfume en las flores y canta en el ave.

Por eso, optimista y jovial,

El buen haijín itinerante

Canta en la gloria del instante

La flor, la piedra, el animal…

Aunque sediento, el haijín deja

Intacta su taza de té,

En pasmo porque mira que

La luna en ella se refleja.

Y da valor a otro haijín

Que la cigarra del estío

Beba en la gota de rocío

Todas las flores del jardín.

Máxima in mínima es humilde

Lema en su rústico blasón;

Quien de minúsculo lo tilde,

¿Sabe qué es un electrón?…

Para un haijín no hay trivial cosa.

Todo drama cabe en un grito;

La serpiente es un infinito

Y Psiquis… una mariposa!

Cuando el sol de la tarde quema

Su brasa última en un vapor

Embalsamado de alhucema,

El haijín cuelga su poema

Del cerezo en la rama en flor…

Su talismán es la ironía,

Platónica potestad,

Forma jovial de la piedad

Y flor de la sabiduría.

Va electrozando su emoción

Con la chispa de la sorpresa,

Dejando en cada cosa presa

El ancia de un corazón…

El aroma y la miel de toda

Flor, destila como abeja

Y el cielo, el bosque y la pagoda

Su pompa de jabón refleja.

Y discierne del animal

Y la flor las almas hermanas,

Con esa armonía cabal

Del paraíso terrenal

Y las bateas michoacanas…

No será coronado el

Haijín aunque el sol de oriente,

Como al azar, sobre su frente

Ponga la sombra de un laurel…

No será académico, pero

Lo reconocen como hermano

La verde rana del estero

El floripondio del sendero

Y hasta el sinsonte mexicano.

Porque ya en México hay

Más de un rapsoda del haikai

Que en nuestra tierra peregrina

Y se funde armoniosamente,

Como tanta cosa de Oriente

Que nos trajo la Nao de China.

Saludemos, y yo el primero,

Con Lozano y Rubén Romero

Y Mendoza y Gutiérrez Cruz,

Al nuevo haijín y poeta

Monterde García-Icazbalceta

Que regresa de Veracruz.

José Juan Tablada 

México, febrero de 1923

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